El mundo del juguete

Voy nadando en un mar de juguetes, pelotas, blockies, autitos y soldaditos impiden mis movimientos. Una ola de playmobil cae sobre mi cabeza, no puedo respirar! me ahogo! me ahogo! y me despierto con un sonajero clavado en mi paladar. Aún tengo mis dudas si ésto fue accidental o fue obra de Mariano para que deje de roncar. Me levanto despacito y tropiezo con un rondi, avanzo cinco pasos y pateo un camioncito.

Caigo en la cuenta de que hoy es sábado, día de descanzo (y de limpieza 😦 ) así que me paso toda la mañana haciendo lugar en placards y rincones para poder ubicar semejante cantidad de chiches. La realidad es que la llegada del bebé colmó la casa de alegría tanto como de chucherías. No hay un sólo ambiente que esté libre de juguetes y me vuelvo histérica ubicandolos a la fuerza donde evidentemente no entran.

Según mi psicoanalista mi casa parece una juguetería porque yo me esfuerzo por rellenar materialmente el espacio que deja mi ausencia materna y con esto que me dice ya no tengo dudas, “es una yegua”. Aunque puede ser que tenga razón. Aquí el problema no es si la cantidad de juguetes es inversamente proporcional a la cantidad de horas que estoy en casa, sino que el dilema es: que mierda hago con tantos cachivaches? Pensé en donarlos, venderlos o sacrificarlos, pero viendo las caritas de mis hijos me decidí a reacomodar mi casa en busca de nuevos espacios. Ahora tengo copas en el botiquín del baño y libros en la alacena, guardo mis medias en una cartera y los condimentos en la heladera, las frazadas bajo los colchones y los CD’s con los repasadores. El  más perjudicado fue Coco,  que me mira desde el balcón con cara de pocos amigos, ya que donde estaba su cucha ahora hay un caballito saltarín. Joderse Coco, por ser perro y por romper mis zapatos.

Toys

Lamentablemente, el tema de los juguetes no acaba con la limpieza. Hay que tener estrategia  y bastante inteligencia para comprar adecuados, sino terminan tirados, como un chiche abandonado.  Mi bebito, por ejemplo, tiene un millón de juguetes pero siempre termina jugando con las cosas que no debe. Ayer lo encontré inventando un  “autito submarino”, mi celu era el juguete y el oceano… el retrete. También hay que tener reflejos para poder esquivarlos o las luces suficientes para poder atraparlos. Cada tanto revolea algún que otro muñeco y mierda que tiene fuerza y bastante puntería! Lo sé por vivencia propia (también la embocó a mi tía)

Al fín estoy satisfecha porque he ordenado mi casa, quedó todo reluciente, sólo que en medio del living quedó tirado un juguete. Me acerco para juntarlo y la puta! es un sorete! El perro por resentido, entró y me cagó la alfombra! le voy a coser el culo! a ver si por fín entiende que en cuestiones de la casa, yo soy su “ama y señora”.

perroasustado

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5 pensamientos en “El mundo del juguete

  1. Muy bueno, como siempre!!! pero no comentaste sobre los juguetes que tienen musiquita!!! los peores! 3 minutos de la musiquita y ya te arrepentis de haberlo comprado! ah! tengo un par que mi hijo Juan ya no usa… los querés? jaja

    • jajaja Ahora estoy pensando en un nuevo post destinado exclusivamente a nuestros pobres timpanos! podria ser “El fastidioso mundo del juguete musical”. Ese juguete chillon que no sé porque razón los familiares se empeñan en seguir regalando! es para alegrar al niño o para molestar a los padres?

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