Contraponiendome a la obesidad

Mariano estoy gorda? fue la pregunta que nunca debí hacer. Todavía recuerdo su cara inmutable buscando vaya a saber que respuesta en su cabeza, en eso, y para su alivio, mi hijo mayor entra en la habitación y le susurra al oído “papá, por que mamá tiene el culo tan grande?

Esa misma tarde-noche comencé el gimnasio.  “Quiero venir a la clase mas aeróbica que tengan”, le dije a la secretaria y a las 9 de la noche estaba frente a una mina musculosa que pegaba patadas voladoras al ritmo de una canción “Tengoo Tengooo Tengoo una escopetaaaaa”. 9 y 10 miro el reloj, 9 y 12 no doy mas, cada pierna me pesa una tonelada, me falta el aire, tengo taquicardia, me transpira hasta la oreja. 9 y 20 me cago en la secretaria y la escopeta se la metería en el orto. 9 y 25 me tiemblan las rodillas, se me seca la garganta, me arrastro desfigurada en busca de agua. 9 y 28 recupero el aliento, totalmente descoordinada vuelvo a las pistas. 9 y 35 una flaca operada me sonríe burlona, ojalá se le desinfle una teta. 9 y 45 la instructora anuncia la segunda etapa de  Muay Thai, no sé que carajo es pero suena feo, la música se acelera, parezco desquiciada tratando de imitar los movimientos. 10 y 55 tras una serie interminable de abdominales culmina la clase. La flaca operada se retira intacta, yo, desbastada y acalambrada vuelvo a casa.

gorda

El silencio inusual me hace saber que los chicos ya duermen, me acerco a ellos dejandoles el beso de buenas noches. Mariano esta acostado leyendo algún libro de historia argentina. Con las pocas fuerzas que me quedan recojo los restos de la maratón diaria mientras repaso mentalmente las reuniones de mañana. Solo falta colgar la ropa y firmar el cuaderno de comunicaciones. Piso sin querer un juguete musical, Coco me mira fulminante antes de reacomodarse en su cucha.

Por fin la ducha esperada, el dolor del cuerpo me recuerda el pasar del tiempo y las secuelas que me dejaron mis dos embarazos.

Como levitando me meto en la cama. Espío de reojo el reloj que acusa las 12:52 y calculando horas me apuro a dormirme. Ya casi entre sueños la voz de mi marido respira en mi espalda… “Nati… hoy sí, ¿no?”

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12 pensamientos en “Contraponiendome a la obesidad

  1. Ja ja ja, me encanto!!!!!! pero no es un sueño es una realidad!!!!! y nos pasa a la mayoria de las mamis!! Me encanto el post! besis

  2. Una radiografía exacta de la realidad de la mujer-madre-trabajadora y amante!!!! estamos para malabares Naty?! jajajaja ……

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